Segunda Oportunidad
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Capítulo 5
Invid entre nosotros
En la Tierra, no todo es
paz y quietud.
______
Desde una plataforma de observación, con una taza de
café negro en la mano, Scott miraba hacia el campo aéreo.
Los motores de varias mecha rugían, llenando el aire;
su mirada estaba fija en su dirección, pero miraba a través
de ellas. Su mente y su corazón estaban en otro lugar.
Cuanto extrañaba a Marlene. Se había acostumbrado
a tenerla a su lado, aún siendo tan corto el tiempo que
habían compartido. El largamente contenido deseo que Scott
y Marlene sentían el uno por el otro había sido
liberado al fin, ardiendo intensamente, consumiéndolos
a ambos. Verla una vez por semana, cuando hubiera suerte, estaba
enloqueciendo al capitán.
Lancer y Rand tenían a Sera y a Rook a su lado mientras él
estaba solo, sin Marlene. Los envidiaba. ¡Maldición,
Bernard! Tu te lo buscaste cuando decidiste marcharte, pensó.
De alguna manera sintió nostalgia por los días
de la guerra Invid, cuando la tenía tan cerca cada día;
en especial, aquel día en Denver, cuando la besó por
primera vez.
Un suspiro se escapó de su boca. Miró su café,
frío ya, y tomó un sorbo. Sabía horrible;
pero no todo era malo. Marlene le había dado una segunda
oportunidad, y más increíble aún, le había
dicho que lo amaba también. Sus ojos azules brillaron
con ese recuerdo.
Su mente lo transportó al momento en el cual la había
visto por última vez. Aquel día habían decidido
dar un paseo, ella quería mostrarle sus sitios favoritos
en la nueva ciudad y sus alrededores.Terminaron sentados sobre
una gran roca, mirando una laguna cristalina.
Estaban muy juntos, besándose sensualmente. Ella rompió ese último
beso, respiró suavemente y lo miró a los ojos. “Te
voy a extrañar, Scott,” susurró triste.
“No estaré lejos, esta vez. Prometo que nos veremos
seguido,” le dijo tratando de esconder su propia tristeza. “Te
extrañaré también, Marlene. No puedes imaginar
cuanto," añadió. Sintió que suspiraba
apenas, cuando la abrazó. Ella apoyó su cabeza
contra su pecho.
“Te amo,” le dijo suavemente, “No quiero estar
lejos de ti... hay un hospital en la base, Scott. Escuché que
hay muchos candidatos, pero tal vez pueda conseguir un trabajo
ahí después de terminar mes estudios."
A Scott, los ojos se le iluminaron.
______
"¿Capitán Bernard?" la voz del General
Weston trajo a Scott de vuelta a la realidad. El oficial saludó a
su superior. "Descanse," dijo Weston.
Scott había tomado su cargo en la base hacía un
corto tiempo, sin embargo, Weston estaba de viaje, atendiendo
una conferencia en el sur y, por una u otra razón, los
hombres no habían tenido la oportunidad de conocerse personalmente.
"Finalmente nos hablamos cara a cara, capitán. Debo
decirle que he escuchado grandes cosas sobre usted."
"Gracias señor, pero las historias son muy exageradas,” respondió Bernard
intranquilo, mientras ambos militares empezaban a caminar hacia
los hangares.
"La modestia no es necesaria, Bernard. Sus logros hablan
por usted." Scott se sintió aun más incómodo.
Odiaba la erróneamente atribuida fama que la partida de
los Invid le había dejado. A pesar de esto, debía
seguir el juego; a fin de cuentas, Weston era la persona que
podía conseguirle a Marlene un trabajo en la base.
"El teniente Hastings me ha informado sobre el gran progreso
que ha hecho usted con el nuevo escuadrón," continuó el
General.
"Es un muy buen grupo, General; pero en este punto de su
entrenamiento, el simulador no es suficiente. Esta base necesita
más pilotos con experiencia para conducir prácticas
reales con los nuevos reclutas," Scott respondió.
"He oído acerca de sus preocupaciones, capitán.
Nos haremos cargo de ellas en unos minutos. Hay otras cosas de
las que deseo hablar con usted primero.” Scott estaba intrigado. “Seré franco,
Bernard. Probablemente usted se ha dado cuenta del animo negativo
del público hacia nosotros. Debemos ganarnos su confianza
antes de que este malestar pueda escalar a un estado de conmoción
genral por nuestra continua presencia y expansión. La
imagen de las fuerzas militares debe ser restaurada. Necesitamos
soldados que lleven nuestro nombre como héroes para las
masas; héroes como usted, capitán.”
A Scott no le gustó nada el tono del general. La confianza
se gana con obras, no con un estúpida fachada de heroísmo, pensó. "Los
héroes necesitan enemigos contra quienes luchar, y...
en la Tierra no queda ningún enemigo alienígena,
general," dijo con cuidado.
"¿Esta usted seguro de eso?” preguntó Weston,
mirando a Scott a los ojos.
Bernard sintió una corriente helada bajando por su espalda.
Se preguntó qué sabía el General sobre aquellos
Invid que decidieron permanecer en la Tierra. "¿Que
quiere decir, General?”
"Los enemigos aparecen donde menos uno lo espera, Bernard," dijo
el General con una expresión ilegible. "Esté preparado
siempre," añadió serio. Scott no sabía
qué pensar. "En fin, capitán, sobre aquel
otro asunto, tengo buenas nuevas para usted. El coronel Jackson
ha aceptado enviarnos a algunos de sus viejos camaradas del escuadrón
halcón como apoyo en nuestros ejercicios de entrenamiento."
"Mm... esa es una buena noticia, General. ¿Quiénes
vendrán?"
"El teniente comandante Bryant ha seleccionado a dos miembros
de su equipo para acompañarlo en esta tarea. Haré que
me asistente le mande un correo electrónico con los detalles," declaró Weston.
Los hombres llegaron a los hangares y justo antes de entrar,
el general se detuvo. Volviéndose hacia Scott le preguntó: “¿Bernard,
me he enterado de que tiene un pedido personal que hacer?"
Scott dudó por unos segundos. El general lo intrigaba. ¿Podía
confiar en él? No tenía la certeza, pero de cualquier
manera necesitaba su ayuda. Y empezó a hablar acerca de
una estudiante de enfermería...
______
"¡Estas feliz ahora, Dawson!” gritaba Robert
James enojado en el medio de la sala de asignación. Kelly
Dawson lo miraba con una sonrisa pícara. “¡Odio
la Tierra! ¿No podías estar satisfecha con ir tras
Bernard por tu cuenta? ¿Por qué rayos me involucraste? ¿Por
qué me recomendaste con Bryant?” James recriminó a
la Cabo.
"Piensa acerca de ello como mi venganza, por todas las
veces que te has burlado de mi y reído a mis costillas,” respondió ella.
Robert frunció el entrecejo mientras ella le daba una
palmada en la espalda. “James, la transferencia viene con
una promoción y, si lo consideras, la Tierra no es tan
mala. Puede que hasta te consigas una linda novia,” dijo
riendo. Una novia, pensó él, mirándola
en silencio.
"Sabía que habría problemas cuando decidiste
hacerte amiga de Bryant,” dijo al fin, “Esto es una
mala idea. ¿Me escuchas?”
"Veremos, James. Veremos," dijo en su camino de salida.
______
Marlene acababa de empezar su turno en la sala de emergencias
del hospital de la ciudad cuando el doctor Brandon Smith se acercó hacia
ella.
"Hola Marlene," dijo cálidamente.
"Buenas tardes, doctor Smith,” respondió ella.
"No hay necesidad de ser tan formal. Llámame Brandon,
Marlene.”
"Está bien, Brandon," dijo sonriendo ligeramente.
"Marlene, escuché que nos dejas."
"Si, es cierto. He sido aceptada en el hospital de la base
New Liberty," asintió, sonriendo al pensar en lo
cerca que iba a estar de Scott. Su felicidad no pasó desapercibida
por el doctor.
"Me doy cuenta de que lo esperas ansiosamente. Presiento
que no hay esperanzas de que reconsideres y te quedes con nosotros, ¿verdad?”
"Gracias doctor," respondió, "pero debo
ir."
"Estas segura?" insistió Smith. Marlene asintió. "Voy
a extrañarte,” dijo un tanto serio. Marlene se ruborizó,
alagada pero a la vez confundida.
"Tengo los reportes listos si desea verlos,” dijo
tímidamente. El doctor los tomó y empezó a
leerlos.
No había terminado la primera página cuando una
desesperada y joven mujer entró en la sala, ayudando a
un hombre herido. De pronto, todos el personal se quedó inmóvil,
mirando a los recién llegados.
"¡Alguien, por favor, ayúdenos!" rogó la
mujer.
Marlene se dio cuenta de que el hombre sangraba de un lado del
pecho; su sangre era verde. Segundos pasaron y el herido estaba
apunto de desplomarse. El doctor Smith reaccionó al fin
y ordenó a dos enfermeros que llevaran al herido a la
sala de operaciones.
"¡Pero esa cosa sangra verde!” se quejó uno.
"¡Hagan lo que he dicho! Aquí no hay diferencia,”gritó Smith
con autoridad. Los enfermeros obedecieron.
Brandon Smith era un buen hombre y un buen médico, trataría
de salvar al Invid herido, pero la situación estaba en
su contra. Marlene sabía que no había nadie en
el hospital con experiencia en fisiología Invid, ni siquiera
ella misma. El prospecto la horrorizó. Su mente sintió el
desgarrador dolor que emanaba del herido. Las puertas de la sala
de operaciones se mecieron, cerrándose tras el grupo que
las atravesó.
La enfermera podía percibir claramente al Invid luchando
contra la muerte, pero también podía distinguir
otro sentimiento. Uno menos urgente, pero igualmente desesperado.
Sus ojos viajaron por la sala de espera y se fijaron en la joven
mujer que había traído al herido. La frágil
rubia sollozaba en una silla.
Invid, pensó.
La mujer sintió su presencia y se volteó hasta
que sus ojos se encontraron. ¡Sálvalo por favor! Le
rogó en pensamiento. La enfermera corrió hacia
la sala de operaciones.
Haré todo lo que pueda, pensó, deseando
que la mujer en la sala de espera pudiera oirla.
______
Lancer y Sera acababan de terminar de cenar. Estaban limpiando
mientras miraban el noticiero de la tarde.
"En otras noticias, un Invid con forma humana fue descubierto
esta tarde en el hospital de la ciudad,” dijo un reportero.
Imágenes de una camilla cubierta de sangre verde cubrieron
la pantalla del televisor. Sera jadeó sin poder creer
lo que veía. Lancer se acercó a su esposa y escuchó atentamente. “Aparentemente,
el Invid había sido apuñalado anteriormente cerca
del hospital. Las circunstancias aun son desconocidas. Su compañera
lo trajo al hospital y se encuentra en estado de shock. Las autoridades
la tienen en custodia...” el reportero continuó hablando,
mientras Sera y Lancer miraban vídeo de la policía
militar escoltando a una mujer pálida y llorosa.
"¿Es ella Invid también?" Lancer preguntó.
"No lo sé," contestó Sera.
"Siempre sospeché que más Invid habían
rechazado el llamado de la Regess y permanecido en el planeta,” dijo
el cantante.
"La condición del herido permanece incierta por
el momento. Las autoridades del hospital de la cuidad se han
reusado a darnos sus comentarios acerca de la situación,” dijo
el reportero.
"Marlene tenía una práctica en la sala de
emergencias del hospital hoy,” dijo Lancer con preocupación
"¡Oh, no!" respondió Sera.
Mientras tanto, en la pantalla, “... piensa usted que
este descubrimiento prueba que la horda Invid permanece entre
nosotros como se ha dijo en varias oportunidades, senador Goldman?”
"Así lo creo, Michael, esta es una clara señal
para la humanidad. Cuando menos lo esperemos, estos salvajes
nos atacarán nuevamente para arrebatarnos nuestra Tierra.
No debemos dejarnos tomar por sorpresa una vez más...”
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Marlene estaba sola, sentada en la banca de un pasillo del hospital.
Tenía la cara entre las manos. La enfermera no había
tenido tiempo de asimilar todo lo ocurrido aquella tarde. Dos
policías militares se habían llevado a la Invid
mientras ella estaba en la sala de operaciones. Preguntas sin
respuestas inundaban su mente. En aquel momento, imágenes
del Invid herido la atormentaban. Aun podía sentir su
dolor. Se había quedado con él hasta el fin, intentando
darle ánimo.
Es inútil, los humanos siempre nos odiaran. Pelearan
hasta que nos destruyan o hasta que los destruyamos. Tu y los
demás como nosotros deben marcharse, mientras aun es
posible, le imploró agonizante. Marlene sintió como
se le apagaba la vida a pesar de los esfuerzos de Smith.
No, la destrucción no es el único camino, Los
humanos pueden aprender a aceptarnos... pensó en
Scott. Resiste, por favor, le rogó.
Cuídate, Ariel y protege a... sus pensamientos
cesaron.
“Se acabó,” anunció Smith,"ha
fallecido."
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