¿Y si Lisa hubiera
participado en el Concurso Miss Macross?
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CAPÍTULO 1
¿Cómo pasó esto?
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Sammie, Vanessa, Kim y Lisa fueron un día al negocio
de lencería “Unlimited” de la Ciudad Macross.
Habían visitado al exclusivo local más temprano,
pero habian decidido marcharse cuando vieron a ese mirón
fisgoneando adentro.
“Hola. Que más puedo hacer por ustedes el día
de hoy, queridas chicas.” Les saludó amablemente
la vendedora.
“Quisiéramos ver algo de su selección de
lencería”, contestó Kim.
“Y también algunos trajes de baño” agregó Sammie.
La vendedora las condujo amablemente a un sector apartado de
la tienda y les mostró una selección de prendas.
Estas se dedicaron a observar y examinar con detenimiento pantimedias,
corpiños y otras prendas.
Kim tomó la parte delantera de un bikini y una bella
y diminuta tanga. “Mira, Vanessa, esto es perfecto para
tí” le dijo.
“Oh, me encanta”, dijo Vanessa.
“Yo también quiero una de esas” exclamó Sammie
envidiándola.
“Lo siento Sam, pero éste es el último
y es para mí,” dijo Vanesa con una sonrisa pícara
mientras Sammie hacía una mueca de desdén.
“Hey, ¿y que tal esto?” dijo Kim acercándole
un camisón de encaje azul con unas bragas que hacían
juego.
“Oh, esto es sencillamente precioso”, dijo Sammie
con una expresión divertida, “Mmm, ¡podrías
llevarte esa tanga, Vanesa!” agregó excitada. “No
puedo esperar a que Danny me vea con esto”, dijo ciñéndose
el camisón.
“¿Danny? ¿Quién es Danny?”,
preguntó Kim.
“Danny era aquel apuesto Doctor, ¿recuerdas? El
que nos encontramos en la disco.”
“Pero yo lo vi primero”, arguyó Vanessa.
“Pero yo me le acerqué primero”, remarcó Sammie.
“Eso ya lo veremos”, respondió Vanessa.
“Oh querida, ¡nunca vas a cambiar! ¿Eh Sammie?” declamó Kim.
“¡Dices eso porque tienes envidia!” replicó Sammie.
Kim se encogió de hombros y continuó su búsqueda
entre la lencería. Se dio cuenta que Lisa tenía
serios problemas para decidirse. Ésta se hallaba observando
sólo algunas pantimedias de estilo antiguo. Kim le hizo
a Sammie y Vanesa un ademán para que se fijaran en Lisa.
Ambas se le acercaron.
“Comandante, ¿cómo va su compra?”
“Eh, bien. Eso creo.”, le contestó.
Kim tomó las pantimedias que habían captado la
atención de Lisa. Entornó sus ojos en un gesto
de desdén.
“Lisa, no puedes comprar esto, lucen como las pantimedias
de mi abuela”, le espetó.
“La verdad... no creo que parezcan tal cosa. Y... y...
son muy confortables. Eso es lo que importa, ¿no?”,
respondió Lisa embarazosamente.
Kim meneó su cabeza desaprobándola. “Comandante,
necesitas nuestra ayuda. Déjanos la selección a
nosotras.”
Las “Conejitas” del puente tomaron diversas piezas
de lencería y empujaron a Lisa hacia el cambiador. Mortificaron
a Lisa haciéndole probar tangas, sostenes y hasta un baby-doll.
Tras pasar por los veredictos del experto “jurado”,
respecto de una considerable cantidad de piezas de lencería;
Lisa y las demás estuvieron listas para elegir sus propias
compras.
“No creo que necesite nada de esto, chicas”, dijo
Lisa mientras observaba las prendas que el trío elegía
para ella.
“Vamos, Lisa. Una chica siempre necesita de esas cosas,” contestó Kim.
“Si Comandate, nunca se sabe cúando pueden venir
bien.” dijo Sammie.
Kim y Vanessa reprimieron sus risas y se dirigieron a la caja.
“¿Qué?”, agregó Sammie intrigada.
Sammie siguió a Kim y a Vanessa. Pasó enfrente
del estante de trajes de baño y ojeó un sexy bikini
púrpura en un colgador. Se detuvo y lo agarró. "Esperen,
chicas," dijo. Lisa se movía distraídamente
hacia la caja; sin haber superado todavia su vergüenza por
lo del probador. Se tropezó ligeramente con Sammie.
“Lo siento”, se disculpó.
“No te preocupes Lisa, no fue nada”, contestó Sammie. “¡Mira
lo que encontré!” agregó esgrimiendo el bikini
que acababa de hallar.
Lisa clavó su mirada en la diminuta prenda tratando de
pensar qué decir. “¡Es imposible que esto
cubra todas las partes esenciales!”, pensó. Vanessa
y Kim se acercaron aún más para poder admirar el
bikini.
“Es simplemente maravilloso, Sammie”, dijo Kim mientras
ella y Vanessa examinaban al bikini y a Sammie.
“Pero... en verdad no es tu estilo”, dijo Vanessa.
Sammie quedó desilusionada y sólo contemplaba
el bikini. El ángulo hacía que el traje de baño
apareciera justo enfrente de Lisa. Iba muy bien con su tono de
piel, su cabello y sus ojos. Las tres mujeres tuvieron una idea.
“¿Qué? No, no, no lo creo,” se ruborizó Lisa. “Ya
es tarde, vamos a pagar chicas, ¿ok?” dijo y se
apresuró hacia la caja.
Kim, Vanessa y Sammie se miraron entre sí.
“¿Están pensando lo mismo que yo?” se
preguntó Kim.
"Hmm..." las mujeres asintieron. Sammie tomó el
bikini y caminaron a la caja atrás de Lisa.
______
"Los representantes de diferentes áreas de la fuerza
me llamaron la atención sobre que la RDF no tiene un representante
en el Concurso Miss Macross," dijo el Capitán Henry
Gloval dirigiéndose a la tripulación del puente.
Sammie parpadeó inocentemente. Pero Vannessa y Kim supieron
mejor; trataron de esconder sus sonrisas sabiendo que Sammie
tenía mucho que ver con el hecho de Gloval queriendo una
candidata de la RDF en el concurso.
"Eso es correcto, señor," dijo Claudia pensando
acerca de la posibilidad. "Sería fantástico
tener nuestra propia candidata en el concurso", agregó,
entonces se dio cuenta del trío sonriente.
"Estoy de acuerdo, Claudia. Por eso decidí apoyar
a una candidata de las fuerzas," respondió el Capitán
Gloval. "Qué piensas acerca de eso, Lisa?"
"Eeh... Yo... Creo que sería una buena idea. Después
de todo este combate contra los Zentraedi, todos se merecen algo
de descanso y distensión. Definitivamente serviría
para levantar la moral de las tropas y quizás lograr que
se involucren más," respondió Lisa.
"Todos necesitan levantar la moral aquí, Capitán," acordó Sammie.
"Muy bien entonces, necesitamos una candidata. Pero no
cualquier candidata, quiero que nos represente una oficial."
"Sí," dijo Kim abriendo bien los ojos, alguien
que sea la encarnación misma de la RDF."
La tripulación pensó en ello por un momento, luego
sus ojos empezaron a enfocarse en Lisa. ¡Quién mejor
que ella! Todavía estaba pensando en quién podría
ser cuando se dio cuenta de la mirada en las caras de todos.
"Lisa, querida, tú serías perfecta para esta
misión," dijo Claudia guiñándole un
ojo.
"¡Yo!" exclamó Lisa aterrorizada.
"¿Qué? ¿Le tienes miedo a la competencia?" agregó Claudia.
"Sí, sí, sí," dijo Kim, "tú serías
perfecta. Lo sabemos, ¿recuerdas la lencería? ¿Y
el bikini que se compró, Comandante?" agregó.
Lisa se puso roja de vergüenza.
Gloval se veía sorprendido. Aclaró su garganta.
No quería saber más acerca de la lencería
o el bikini.
"Bueno, Lisa, ¿qué piensas? ¿Estás
dispuesta a desempeñar esta misión?" preguntó finalmente.
Lisa no sabía qué decir.
"Comandante, tú habías dicho que era una
buena idea," aventuró Kim.
"Las tropas te necesitan de verdad, Lisa, por favoooooor," rogó Sammie.
"Pero... pero..." Lisa no podía pensar en ninguna
excusa para salir de ésta. El trío había
planeado todo muy bien.
"Lisa, si no quieres hacerlo, lo entenderé," dijo
el Capitán notando que Lisa vacilaba.
"Sólo creo que hay muchas otras oficiales mejores
que yo para representar a la RDF," respondió tímidamente.
El entusiasmo del trío desapareció. El Capitán
se volvió sobre sus talones y pensó en ello.
Claudia se acercó a Lisa. "Cariño, puedes
hacerlo, te ayudaremos. No te me acobardes," le susurró a
Lisa en el oído.
Lisa se mordió el labio y se puso colorada otra vez.
Su orgullo estaba en juego. ¡Ella NO era una cobarde!
"Muy bien, Lisa," empezó a decir Gloval pero
Lisa lo interrumpió.
"Espere, Capitán, lo haré," dijo.
"Oh," Gloval se volvió sorprendido, "¿está segura,
Comandante?" preguntó.
"Sí, señor," dijo, arrepentiéndose
de haberlo dicho un minuto después.
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Traducción: Javier Vaca y Danilo Castelli de Herederos
de Zor
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